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Tigres, con un plantel lleno de estrellas, que cobran millones, pero que son amarrados para no arriesgar de más, por su medroso técnico, Ricardo Ferretti
Es verdad que se debe sacar ventaja de lo que marca el reglamento de competencia, pero una cosa es jugar al futbol de forma positiva, buscando el marco contrario y otra muy diferente derramar mezquindad durante 180 minutos y terminar avanzando a la final gracias a una jugada desafortunada del rival.
Por cuestión de reglamento, Santos Laguna dejó en el camino a los Monarcas de Morelia, en un trepidante partido que finalizó con global de 4 a 4 y sólo la mejor posición en la tabla fue lo que hizo la pequeña gran diferencia.
En este caso, nadie dice nada, por que los dos equipos se brindaron con esas ganas de agradar a los aficionados y de llegar a una final con categoría.
Caso contrario de lo que hace Tigres, con un plantel lleno de estrellas, que cobran millones, pero que son amarrados para no arriesgar de más, por su medroso técnico, Ricardo Ferretti.
Querétaro, con muy poco en nómina pero con mucho corazón, les aguantó el cero y de hecho la única diferencia fue el error de López Mondragón. Tigres avanza a la final con futbol a cuentagotas que, posiblemente, no le alcance ante un combatiente Santos que no se mide a la ofensiva.
Pero, que a nadie le extrañe que los poderosos Tigres salgan a jugar el próximo jueves, en la Comarca, de manera tímida, con esquema defensivo y con muy poco para inquietar a Oswaldo Sánchez. Sería una pena que un equipo cobarde sea campeón de nuestro balompié, no me puedo imaginar lo que piensa don Carlos Miloc de estos Tigres, muy diferentes a los de él, que fueron dos veces campeones de nuestro torneo.
Por cierto, reprobable la actitud de perdonavidas que asume el técnico de los Tigres cuando siente que la presión le llega al cuello, en este caso la pagó un colega reportero que amablemente intentó entrevistar al iracundo Ferretti.
Pasan los años y lo amargoso, sangrón y prepotente no se le quita a este técnico. Lastima por él. |