| Ahí la lleva | |
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Julio César Chávez Carrasco mostró plena superioridad frente a Marco Antonio Rubio debido a la estrategia que utilizó. Si en su anterior pleito frente a Peter Manfredo escogió la distancia media, esta vez prefirió pelear en corto
Julio César Chávez Carrasco mostró plena superioridad frente a Marco Antonio Rubio debido a la estrategia que utilizó. Si en su anterior pleito frente a Peter Manfredo escogió la distancia media, esta vez prefirió pelear en corto y, de este modo, anular el volado de derecha del “Veneno”, pues no le dio espacio para trabajar.
Sin embargo, hay que admitir que su dominio se debió en parte a la gran diferencia de peso sobre Rubio, unas 10 libras, producto de la rehidratación de la noche anterior. Chávez recargaba todo el peso de su cuerpo sobre Rubio y éste resintió el esfuerzo de estarlo cargando.
Se vio también que Chávez es igual de testarudo que su padre, porque en algunos momentos se escuchó a Freddie Roach, su mánager, pedirle que usara más el jab y combatiera a la distancia, pero como el Junior observó que atosigar a Rubio le rendía buenos dividendos, eligió continuar con su estrategia.
Si ya desde que venció, y prácticamente retiró, al púgil irlandés John Duddy, se veía que tenía sus propios argumentos para triunfar, ahora es más que evidente que está listo para rifársela con Sergio Martínez y con quien le pongan enfrente. Algo más que ha heredado de su padre es el coraje para pelear contra quien sea.
Si acaso, hay que reprocharle su falta de disciplina a la hora de dar el peso. Si continúa descuidando ese aspecto, de pronto se verá instalado en la división de supermedianos, donde su ventaja de estatura y alcance se diluiría y su punch se vería mermado. Mejor que le eche ganas y se establezca como el mejor medio del mundo. Le falta mucho, pero ahí la lleva. @anayaseconds / Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla |











